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Un pensamiento triste que se baila

El inolvidable Enrique Santos Discépolo acuñó la probablemente más atinada y hermosa definición del tango, que encabeza estas líneas. El tango desnuda, bosqueja y cincela como pocas expresiones artísticas el enjambre de pasiones que sacuden la condición humana: la euforia y el desánimo, el triunfo y la decepción, la furia y el desgarro.

El recorrido que Casa Sefarad emprendió hace tres años por las infinitas manifestaciones culturales del orbe judío no podía eludir el tango. La oleada de inmigrantes judíos que se exilió de la convulsa Europa del este de principios de siglo, anegó el emergente continente americano de músicas nuevas. Desembarcaron autores, intérpretes, arreglistas, instrumentos como el violín y el bandoneón que enriquecieron definitivamente las últimas partituras. Desembarcó además una sonora sensación de exilio y de nostalgia que acabó nutriendo los compases y las estrofas de los tangos más celebrados. Años después y de regreso a Europa, el tango fue interpretado en las notas más trágicas, ya que las orquestas conformadas por los cautivos de la horda nazi desgranaban, en las vísperas de las ejecuciones en masa, el llamado “tango de la muerte”.

En el contexto del bicentenario de la independencia argentina, aunque parezca sorprendente, hemos escogido la pintura como cauce de expresión y como resorte de un conocimiento más profundo del tango. Casa Sefarad desea dar a conocer al público español la inefable conexión entre judíos y tango y para ello disfrutaremos con la serie “De Lunas y Tango” compuesta por el conspicuo artista judeo-argentino Abel Rasskin. “De Lunas y Tango” ilustra la visión de un pintor nacido en el río de la Plata que, a compases de pincel, va recreando su memoria de tango: las notas de infancia, el viaje hacia la Argentina profunda y meridional, los cabarets “de tono oscuro de callejón”, el esplendor de los grandes teatros de Buenos Aires. Una fecunda trayectoria y exposiciones en múltiples rincones del mundo avalan la excelencia artística de Abel Rasskin.

Bienvenidos a “De Lunas y Tango”, bienvenidos a la médula y al corazón del tango: vehemente, lúcido, arrabalero, excelso...y judío.

 

Diego de Ojeda García-Pardo

Director General de Casa Sefarad-Israel

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